Ada Augusta Byron Lovelace (Ada Byron)

El legendario George Gordon Noel Byron más
conocido como Lord Byron, tuvo una vida muy disipada.
Pero probablemente su aventura más osada fue haberse enamorado,
a sus 25 años, de Augusta Leigh, ya que
ésta no sólo estaba casada, sino que además era su
media hermana.

En enero de 1815, Byron se casó con Anna
Isabella Milbanke
, una joven proveniente de una familia muy
conservadora de buena posición económica y que,
obviamente, constituía la antítesis perfecta del

temperamental, apasionado y hasta un tanto loco poeta inglés. Su falta de compatibilidad resultó evidente muy pronto y sólo 5 semanas después del nacimiento de su hija Augusta Ada Byron, ocurrido el 10 de diciembre de 1815, la parejase separó. Poco después los crecientes rumores
sobre su romance con Augusta Leigh y la posible
paternidad (nunca demostrada) de Elizabeth Medora Leigh destruyeron su
reputación y aceptación social en Inglaterra,
forzándolo a vivir Suiza e Italia, y finalmente en Missolonghi,
Grecia, donde murió de causas naturales en 1824, cuando contaba
con apenas 36 años de edad.

Muchas de sus cartas y de sus
poemas hacen alusión a la enorme tristeza que le embargó
por no haber podido ver nunca más a su hija. Así comienza
el triste poema en el que se despide para siempre de su única
hija legítima:

« Es tu rostro como el de
mi madre, ¡mi hermosa niña!

¡Ada! ¿Única hija de mi casa y corazón?

Cuando ví por última vez tus azules ojos jóvenes,
sonrieron,

y después partimos, no como ahora lo hacemos,

sino con una esperanza.

Despertando con un nuevo comienzo,

las aguas se elevan junto a mí; y en lo alto

los vientos alzan sus voces: Me voy,

¿a dónde? No lo sé; pero la hora llegará

cuando las playas, cada vez más lejanas de Albion,

dejen de afligir o alegrar mis ojos »

Anna Milbanke,
por su parte, intentó ocultar toda traza de la personalidad de
su padre en la pequeña Ada. Hasta tal punto llego su
obsesión, que el nombre de Augusta nunca fue utilizado en
presencia de su madre, quien se refería a ella simplemente como
Ada. Su madre decidió motivar en ella las matemáticas,

una afición personal de Anna (bautizada por el mismo Lord Byron

como la «princesa de los paralelogramos»).
Pretendía así desalentar cualquier tipo de talento que le
recordara a su ex-esposo. Esta es quizás la razón por la
cual Ada mostró un interés temprano por la
geografía. Cuando contaba con alrededor de 14 años
de edad, sufrió de una parálisis severa (posiblemente de
origen psicosomático) que se prolongo durante casi tres
años de su vida y durante los cuales se volcó en el
estudio de las matemáticas.

Pero a pesar de las pretensiones de
su madre, Ada compartió más similitudes con su padre de
lo que Anna hubiera podido imaginar. Ambos tuvieron aficiones y
aflicciones similares, vivieron períodos de esplendor y
escándalo (además de la fatídica coincidencia de
haber muerto exactamente a la misma edad). Ada mantuvo el
interés por la poesía y profundizo sus conocimientos en
lingüística y música (arpa). Tenía la
esperanza de convertirse en una «analista
metafísica»
y esta inquietud marco el futuro
trabajo de Ada, quien solía describir sus reflexiones con
abundantes metáforas e imaginación. Tanto es así

que a los treinta años le escribió a su madre
diciendo: «si no puedes darme poesía, ¿no puedes al
menos darme ciencia poética»
.

El talento y las capacidades intelectuales de Ada se refleja en la correspondencia y
amistad que mantuvo con afamados científicos de la época
como : Michael Faraday, John Herschel, y Charles
Wheatstone
. En su calidad de aristócrata, la
educación de Ada corrió a cargo de destacados tutores
personales como fueron Agustus De Morgan (amigo personal
de la familia) y la figura de Mary Sommerville (muy
admirada por Ada).

Fue a los 18 años de edad
cuando Ada conoció a Charles Babbage (el abuelo de
la ciencia de la computación) en una cena ofrecida precisamente
por Mary Sommerville. Ada sucumbió a las ideas de Babbage sobre
su «Máquina Analítica» y se
sintió inmediatamente atraída por la «universalidad
de sus ideas». Babbage impresionado por las dotes intelectuales
de Ada sintió curiosidad por su interés y perspicacia y
decidió invitarla a conocer la máquina antecesora (e
inconclusa) llamada «Máquina Diferencial».

Ada acudió a la cita dos semanas mas tarde acompañada de
su madre. A partir de entonces Ada y Babbage intercambiaron
correspondencia regularmente y permanecerían como amigos y
colaboradores hasta la muerte de Ada
(18 años después).

Mas tarde y de nuevo gracias a Mary
Sommerville, Ada conoció a su futuro esposo, William Lord
King
, un noble 11 años mayor que ella, con quien se
casaría a los 19 años de edad. Con el nombramiento, tres

años más tarde, de William King como Conde de
Lovelac
e, Ada seria recordada a partir de entonces como la Condesa
de Lovelace
por la mayoría de sus biógrafos.

La pareja se fue a vivir al campo,
y tuvieron dos hijos y una hija (de hecho la única que
continuaría los pasos de su madre y abuela convirtiéndose
en una experta en matemáticas y lengua árabe). De nuevo
en un intento por controlar su temperamento bohemio (que les recordaba
tanto a su padre), su madre y su marido la mantuvieron ocupada en sus
propias aficiones y alejada de sus responsabilidades familiares y
sociales. Desgraciadamente, y pese a todo el apoyo que recibió
de su esposo, la endeble salud de Ada nunca le permitió
progresar en sus labores científicas tanto como ella hubiera querido.

Se dice que debido a su constante
enfermedad Ada no pudo lograr avances significativos en las
matemáticas, aunque no existe certeza al respecto, pues lo

único que se conserva de ella, además de sus cartas, son
sus cuadernos de ejercicios, en los que no aparece ningún
trabajo original de matemáticas. Si alguna vez
intentó realizar alguna aportación original, posiblemente
la habría bosquejado en un cuaderno de notas que ella llamaba de
forma genérica el “Libro”, el cual cambió de manos entre
Babbage y ella en incontables ocasiones, pero que desgraciadamente
permanece extraviado desde hace mucho tiempo.

Babbage informó los avances
de su trabajo en un seminario en Turín, Italia, en el
otoño de 1841. Un general italiano llamado Luigi F.
Manabrea
(que posteriormente se convertiría en primer
ministro de Italia) publicó un importante informe sobre el
trabajo de Babbage en 1842 usando su lengua natal. La aportación
más importante de Ada fue precisamente la traducción al
inglés de este informe, realizada a instancias del propio
Babbage. Se cuenta que cuando Babbage vio la traducción
de Ada, le sugirió a ésta que añadiera sus propios
comentarios, sintiendo que ella poseía un conocimiento
suficientemente detallado del proyecto como para hacer sus propias
aportaciones.
Ada tenía un compromiso previamente
adquirido con su editor, y se sintió un tanto irritada por la
petición de Babbage (recordemos su sangre Byroniana), pero
finalmente accedió a hacerlo.

Durante la etapa final de su
trabajo tuvo varios problemas con Babbage, pues éste
solía ser un tanto descuidado y perdía constantemente
material, ante la azorada e impaciente Ada. Además, en ciertas
ocasiones, cuando Babbage revisaba su trabajo, solía mal
interpretarlo, provocando la ira de Ada. Cuando finalmente
terminó su manuscrito, Ada sentía que había
trabajado lo suficiente como para merecer crédito, pero en
aquella época no era aceptable que las mujeres escribieran
artículos científicos
(sobre todo si
pertenecían a la nobleza). La solución fué

firmar el informe como «A.L.L.» (Ada Lady Lovelace).
El informe, publicado en 1843, acabó teniendo una
longitud tres veces mayor al original, y contiene muchas de las
importantes predicciones de Ada con respecto a la Máquina
Analítica de Babbage.

De suma importancia resulta por
ejemplo su sugerencia de usar tarjetas de manera repetida con un
propósito similar al que tienen las subrutinas de hoy en
día. La idea se inspiro en el invento de Joseph-Marie
Jacquard
para telares mecánicos. Ella lo
describía diciendo que «la Máquina
Analítica podría tejer formulas algebraicas de modo
semejante»
. Además, Ada predijo que una
máquina de esta naturaleza sería capaz de componer
música, de producir gráficos, y que podría ser
usada tanto para aplicaciones prácticas como para las puramente
científicas. Más importante aún, es su clara
percepción de las limitaciones del predecesor de las
computadoras modernas: «la Máquina Analítica
no tiene pretensiones de crear nada original. Puede simplemente hacer
lo que se le pida que se le ordene que haga. Puede realizar
análisis, pero no tiene el poder de anticipar ninguna
revelación analítica o alguna verdad. Su objetivo es
asistirnos en hacer disponible aquello con lo que ya estamos
familiarizados»
.

Su otra aportación
significativa dentro de este informe son los numerosos ejemplos que
proporcionó del uso de la Máquina Analítica. Por
ejemplo, incluyó demostraciones de cómo calcular
funciones trigonométricas que contuvieran variables, y de
cómo la máquina de Babbage resolvería problemas
difíciles sin error. El más destacado de sus
ejemplos es un detallado algoritmo para calcular los números de

«Bernoulli» que más tarde sería denominado el
primer “programa de computadora”, y por el cual su autora, pasara a
convertirse en la “primera programadora de la historia”.

Ada tuvo un trágico final. A raíz de su
tercer embarazo, cayó en una profunda
depresión física y emocional.
Debido a sus
problemas digestivos y respiratorios su medico le prescribió

nefestamente una peligrosa combinación de brandy, vino, cerveza,
opio y morfina. Esto le produjo graves desajustes de personalidad (su
evidentemente brillante mentalidad creía comprender los secretos
del Universo, haciendo de ella «el profeta de Dios en la
Tierra»).

Con gran esfuerzo de voluntad
consiguió superar sus problemas de adicción.
Sin
embargo, lo que comenzó como un intento por demostrar sus
teorías probabilísticas sobre las carreras de caballos,
terminó por convertirse en una obsesión. Ada termino por
endeudarse, su marido y Babbage acudieron a su auxilio pero no pudieron
evitar que tuviese que empeñar hasta las joyas de su familia. Su
conducta desencadeno una serie de disputas familiares que desembocaron
en un aislamiento progresivo de la Condesa de Lovelace.

El 27 de Noviembre de 1852,
apunto de cumplir los 37 años, Ada murió entre terribles
dolores aquejada de un cáncer de matriz.
Fué
enterrada en la iglesia de Hucknall Torkard en Nottinghamshire,
Inglaterra
junto con su padre, con quien tantas semejanzas
compartió a pesar de haber vivido tan distantes.

El papel de Ada Lovelace en
el desarrollo histórico de las computadoras modernas parece
haber sido casi totalmente ignorado hasta 1979
, cuando el
Departamento de Defensa de los Estados Unidos decidió utilizar
su nombre para el nuevo lenguaje de programación que
utilizarían como estándar para desarrollar su propio
software interno. Desde entonces, nueva luz se ha producido sobre la
vida de esta matemática tan talentosa que fue una de las pocas
personas que conoció y comprendió detalladamente el
trabajo de Charles Babbage, además de haber escrito el
primer programa para la inexistente Máquina Analítica
.

Su correspondencia con Babbage ha
sido objeto de controversia, pues Ada solía ser un tanto
juguetona y hasta coqueta en su afán por ganarse la confianza
del genio inglés. Si bien nunca se demostró que hubiese
habido alguna relación más allá de la de trabajo
entre estos dos personajes, lo cierto es que por muchos
años Ada significó un apoyo fundamental para Babbage

tanto en lo sentimental como en el desarrollo de sus trabajos sobre la
computación. Nunca sabremos lo que Ada Byron hubiera
podido aportar a esta ciencia si no hubiese muerto tan joven.

Referencias

  • Este artículo esta inspirado basicamente en el
    trabajo de Coello: Coello, Carlos A. «Augusta Ada King : La
    primera programadora de la historia», Soluciones Avanzadas.
    Tecnologías de Información y Estrategias de Negocios,
    Año 5, Número 44, pp. 3-6, 15 de abril de 1997.
  • James, Carol L. & Morrill, Duncan E. «The Real
    Ada; Countess of Lovelace», ACM SIGSoft Software Engineering
  • Notes, Vol. 8, No. 1, January 1983. Ralston, Anthony & Reilly, Edwin D.
    «Encyclopedia of Computer Science», Third Edition, Van
    Nostrand Reinhold, 1993.
  • Toole, Betty A. «Ada, the Enchantress of Numbers: A
    Selection from the Letters of Lord Byron’s Daughter and Her Description
    of the First Computer», Strawberry Press, 1992.
  • Freeman, Elisabeth. «Ada and the Analytical
    Engine», Educom Review, Volume 31, Number 2, March/April 1996.
  • Stein, D. «Ada, A Life and a Legacy», MIT
    Press. 1986.
  • Lee, J. A. N. «Computer Pioneers», IEEE
    Computer Society Press, 1995.

Retratos
de
Ada
Byron

Publicado en Biografía Etiquetado con: ,